En
Arte abramos los ojos, dejemos provocar
bellos sentimientos, permitiéndonos
emocionarnos, conmovermos.
Estimulemos sembrando la
semilla del placer por el Arte.
La
Historia del Arte nos provee
un sinfin de oportunidades para la discusión
y la ampliación del vocabulario de
los niños como asítambién
sus conocimientos y su cultura general.
Para
introducirnos en la Historia del Arte lo que
necesitamos son las láminas de los
cuadros.
Con sólo observar, los niños
pueden aprender muchísimo.
Pueden comparar diferentes cuadros de un mismo
artista, observar diferencias en las técnicas,
en los estilos y aprender a ordenar los trabajos
cronológicamente.
La preciosa habilidad de saber y aprender
a mirar, ver y pensar, debe ser estimulada
y apoyada. Con esto, los chicos adquieren
una real comprensión y entendimiento
del Arte. Luego ellos pueden
seguir buscando información para acrecentar
sus conocimientos.
El
Arte es rico y mágico en sabiduría
y lo ha sido por siglos. Abrir los ojos de
los niños a él puede ayudar
a comprender y apreciar el mundo en el que
viven y a las personas con las que lo comparten.
Se tratan las láminas como si trabajáramos
con láminas comunes, se conversa sobre
los detalles, los colores, las vestimentas,
el clima y qué sentimientos despiertan
esas pinturas.
Desde bebés experimentan sentimientos
diferentes al estar frente a una lámina,
presentémosles algo que valga la pena.
Los padres y maestros podemos también
sacar provecho de aprender acerca del Arte
conjuntamente con los niños, ya que
ellos miran cada cuadro, cada pintura, con
ojos frescos y con honestidad.
Ellos miran directamente y responden instintiva
y espontáneamente.
Para ellos no importa si el autor es importante,
su nacionalidad o si es profesional o amateur.
Mirando Arte con los chicos realizamos una
actividad refrescante, excitante y generalmente
altamente divertida y entretenida.
Los chicos nos ayudan a evitar prejuicios,
pre-conceptos, y a recuperar una mirada fresca
y espontánea de la niñez.
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